La Erica andevalensis

11 Mar

Erica Andevalensis

Se trata de un brezo endémico y en peligro de extinción que crece en un hábitat hostil para la gran mayoría de las especies vegetales: la cuenca minera en torno al Río Tinto, Huelva.

Lo he elegido como un símbolo; el símbolo de un territorio hostil. hostil por su propia naturaleza, hostil por las brutales transformaciones provocadas por el hombre…. Y, sin embargo, donde casi ninguna planta puede crecer, brota la erica andevalensis, con su bella flor malva, aportando un tono diferente en una tierra predominantemente roja.

La "brutal" humanización de un paisaje

Ya es conocida mi proverbial habilidad para montar actividades extra escolares y que éstas coincidan con días especialmente lluviosos; aunque, teniendo en cuenta el invierno que estamos teniendo este año en esta parte de Andalucía, resultaba prácticamente imposible elegir un día en el que no nos lloviese.

Sin miedo a que, como diría Astérix, se nos cayese el cielo sobre nuestras cabezas, nos fuimos el pasado día 5 de marzo a visitar el Parque minero de Río Tinto. Formábamos un grupo bastante heterogéneo, además de un servidor y de D. Alfonso Galera, profesor de Biología en el IES Cornelio Balbo, en el grupo se mezclaban alumnos de 1º y 2º curso de bachillerato y algunos alumnos de 4º de ESO; unos con unos intereses centrados en lo puramente científico, otros, como yo mismo y los alumnos de 1º de bachillerato con un interés centrado en los aspectos históricos de la minería.

Sinceramente, lo que más me atraía de la visita era la perspectiva de poder ver el Río Tinto, el río sin vida (salvo los extremófilos, que diría Juan Pérez Mercader). Un espacio natural del que había oído hablar tanto: de su hostilidad para la vida, de sus condiciones naturales que lo convertían en un lugar ideal para el estudio (por comparación) de las posibilidades de vida en Marte… lo cierto es que tenía enormes ganas de conocerlo.

El río Tinto

Fue una mañana agradable en la que en primer lugar acudimos a la Mina de Peña de Hierro, al final de un túnel, al que se llegaba tras atravesar unas instalaciones mineras abandonadas, a las que el óxido de hierro daban un aspecto de buque abandonado y oxidado.

La mina de Peña de Hierro

El siguiente paso fue dar una vuelta en el tren  minero atravesando espacios ahora arbolados gracias a la repoblación efectuada por la propia Rio Tinto Mining Company, pero discurriendo también por espacios completamente transformados y alterados por una actividad minera de varios milenios de antigüedad.

El tren minero. Vistas a lo largo de su recorrido

Nuestra estancia concluiría, después del almuerzo, con la visita al Museo Minero, donde pudimos ver la recreación de una mina romana y las inhumanas condiciones de vida y trabajo en ella. Como en las minas de Bolivia hoy día, el trabajo infantil era omnipresente en las minas romanas de Río Tinto.

Reproducción de una mina romana en el Museo Minero

No creo que la visita defraudase a nadie de los que acudimos, al menos esa es la conclusión que extraje de las conversaciones que mantuve con algunos de los chicos y chicas que acudieron a la excursión. Espero poder repetir en el futuro otras experiencias como esta. Especialmente cuando la primavera esté más avanzada y la erica andevalensis haya florecido en toda su plenitud.

2 comentarios to “La Erica andevalensis”

  1. Marcos 13/04/2010 a 1:36 pm #

    Tendría que haber ido hombre.

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