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Y ahora ¿con quién voy a meterme?

20 Dic

Kim Jong Il, armado hasta las orejas (Fuente ABC)

Ya se murió. Ya acabó Kim Jong Il, mi supervillano favorito, ni Lex Luthor, ni  Doctor Doom, ni siquiera el Joker, donde se ponga este dictador de opereta que se quiten todos los supervillanos de DC y de Marvel. Corea del Norte es como la Latveria del Doctor Muerte (Doom), un país oprimido y extenuado por las hambrunas, pero con el cuarto arsenal atómico del planeta tierra. Esta nación es una especie de parque temático para un supervillano, con una población depauperada, ajena a la realidad del mundo exterior y que, a juzgar por la imagen que ofrece de si mismo este régimen, es absolutamente fiel y leal al régimen, pero que ya ni siquiera aparece en las listas del Índice de Desarrollo Humano.

Ya se fue y ya lo echo de menos. ¡Con lo que yo he escrito en este blog sobre esta especie de híbrido entre el Dr. Malignola Pantoja y Karl Lagerfeld! Con lo irónico o absurdo que resulta hablar de un monarca estalinista, que heredó la Satrapía de manos de su padre y que la deja en herencia a su hijo Kim Jong Un, un  aprendiz de dictador con menos de treinta años, elegido, probablemente. por ser el menos torpe de todos sus hijos, o al menos al único que no pillaron de marrón tratando de entrar en el Disneylandia de Japón, con lo que eso representa de traición para el régimen y lo feo que queda en el curriculum de un buen estalinista.

Kim Jong Un: "ahora mando yo"

Está feo ser comunista estalinista y tratar de ceder a las tentaciones del capitalismo, pero está más feo convertirse en un dictador estalinista heredando este puesto de tu padre y que tu progenitor antes lo heredase del suyo. Pero bueno, se ve que los genes de los dictadores son “especiales” o mejores que los del resto, así lo demostró también Fidel Castro al nombrar a su hermano Raúl como su sucesor.

En fin, Kim, que no te lo perdono. Me has dejado huérfano de supervillano y, para colmo, te vas y te mueres y dejas al mindundi de tu hijo al frente de todo y, la verdad, tiene muy mala pinta. ¡Lástima de Corea del Norte, tener que soportar a semejante ralea!

Pero ¡no se vayan, aun hay más!

Todo lo publicado aquí sobre el Amado Líder

Un triunfo poco limpio V: Un aliado incómodo

2 Ago
Cuando iniciaba esta serie sobre la victoria aliada en la II Guerra Mundial decía que, para mí, Hitler y sus secuaces representaban el mal absoluto, pero Stalin estaba a su altura, superándolos en ocasiones. Sin embargo, hoy día hay una diferencia bien clara (aun cuando los dos fueron tiranos criminales):

Según las estimaciones de sociólogos, un 42% de los rusos cree que el país necesita “una mano fuerte”. El 36% dice que la contribución de Stalin a la victoria en la guerra contra Hitler “es lo más importante, independientemente de los errores o vicios que se le achaquen”. Uno de cada cinco rusos piensa que “un dirigente duro es el único que podría mantener el orden frente a las amenazas externas y en las condiciones de fuerte lucha clasista”, y que Stalin “fue un líder sabio que hizo de la URSS una potencia poderosa y próspera”. Por último, el 16% opina que los rusos “jamás podrán prescindir de un líder como Stalin”. “Temprano o tarde, vendrá para poner orden”. (Fuente: Agencia Novosti)

Pocos, muy pocos alemanes de hoy día defenderían la imagen de Hitler o reclamarían su vuelta. Algún día trataremos de explicar esta creciente valoración positiva de Stalin en la Rusia actual.

Stalin se alió a Churchill y Roosevelt en la guerra contra el Eje a partir de 1941 ¿Dónde había estado los dos años anteriores? Veamoslo

En 1939, von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores del Reich alemán, y Molotov, su homólogo soviético, firmaron en Moscú un pacto de no agresión, Stalin era testigo de esta firma. Este pacto no se quedaba en una simple declaración de principios según la cual ninguna de estas potencias emprendería una guerra contra la otra en 10 años; además, incluía entre sus claúsulas el reparto de Polonia entre ambos firmantes, así como los derechos de la URSS a ocupar Finlandia, Letonia, Lituania, Estonia y la Besarabia.

De resultas de ese pacto, cuando los alemanes invadieron Polonia en septiembre de 1939, los soviéticos avanzaron ocupando su parte del territorio polaco hasta establecer una frontera con la parte alemana en el río Bug. Mientras los alemanes se dedicaban a exterminar a los judíos polacos en su parte del territorio, los soviéticos se dedicarfon en su parte a la práctica de su “deporte favorito” las purgas. En la primavera de 1940 22.000 ciudadanos polacos, sobre todo oficiales del ejército, fueron ejecutados en el bosque de Katyn

Masacre en Katyn

Masacre en Katyn

En noviembre de 1939 los soviéticos se lanzaron sobre Finlandia, en lo que se conoce como guerra de invierno. La guerra Ruso-Finesa fue para los alemanes una muestra más de la debilidad militar de su socio en la que unas fuerzas inferiores y bien entrenadas finesas pudieron darle muchos sustos al gigante soviético, lo que reforzó las teorías alemanas de que Rusia seria una presa fácil para la bien entrenada Wehrmacht, por no decir que los servicios secretos alemanes y prácticamente todos los occidentales infravaloraban las fuerzas soviéticas y dedicaron mayor interés en mantenerse informados de otros ejércitos nacionales que el ruso. Cabria mencionar que los únicos que no menospreciaban al ejército sovietico eran los japoneses que se midieron con ellos en la batalla de Khalkhin Gol (Jaljin Gol), o para los japoneses el incidente de Nomonhan, donde las tropas japonesas sufrieron un buen rapapolvo por parte del general Zhukov.

Tropas alemanas en Rusia, 1941

Tropas alemanas en la URSS, 1941

No obstante, las descerebradas aventuras de Mussolini en Albania y Grecia retrasaron los planes alemanes para emprender la Operación Barbarroja , la invasión alemana de la URSS, a partir de la madrugada del 21 de junio de 1941. Los alemanes ocuparon todo el territorio de Polonia e invadieron el que había sido hasta ese momento su copartícipe en la invasión de polonia de 1939. Cuando las tropas alemanas alcanzaron Smolensko sacaron a la luz uno de los mayores crímenes de guerra de los soviéticos: las fosas de Katyn.

Hay que apuntar que, de no ser por el descubrimiento alemán, seguramente hoy todavía no tendríamos noticias de las masacres cometidas por los soviéticos contra los polacos (de hecho, las de Katyn no fueron las únicas fosas comunes descubiertas por los nazis; hubo más, entre las que destacan las de Vinnytsia, en Ucrania, donde había casi 10.000 personas ejecutadas por la NKVD entre 1937 y 1938). Los aliados occidentales nunca quisieron creer que ese crimen lo hubiesen cometido los soviéticos y alegaron que todo era una campaña de prolpaganda nazi. Los polacos conocían bien los detalles que habían precedido a aquella carnicería. Sabían de los encarcelamientos de la intelligentsia polaca tras la invasión soviética, y que desde la primavera de 1940 nada se sabía de la mayoría de sus componentes. Y tampoco habían olvidado las evasivas mostradas por Stalin en 1941 ante las preguntas sobre los desaparecidos.   

Sikorski, primero por la izquierda, junto a Churchil.

Sikorski, primero por la izquierda, junto a Churchill

La actitud que mantuvieron los británicos a continuación dio vergüenza ajena, pues se propusieron ahogar las protestas de los polacos. El 24 de abril, Churchill escribió a Stalin diciendo que “estoy valorando la posibilidad de silenciar aquellos de cuantos periódicos polacos se publican en este país que atacan al gobierno soviético”, e incluso a Sikorski. También disculpó el hecho de que tanto las autoridades polacas como los alemanes hubiesen coincidido en la necesidad de emprender una investigación. Como si la disculpa fuese necesaria. En cualquier caso, las palabras de Churchill a Stalin ponen de manifiesto el éxito que había tenido la estrategia soviética de atacar a los polacos. El gobierno polaco en el exilio se sorprendió de ver que eran sus integrantes quienes estaban siendo amonestados por protestar ante un crimen que, aparentemente, había cometido uno de sus aliados.

 Creo personalmente que, cuando vieron caer el avión de Sikorski en Gibraltar (en un accidente probablemente provocado por agentes del NKVD con la connivencia británica) todos los mandos aliados respiraron aliviados al ver que no se quebraría su alianza de guerra con los soviéticos. Una alianza extraña, contra natura si queremos decirlo así.

Tribunal de crímenes de guerra de Núremberg

Tribunal de crímenes de guerra de Núremberg

 El remate de todo este despropósito (alianza con un individuo igual o más peligroso que Adolf Hitler) vino dado por los juicios de Nuremberg: en el tribunal había un magistrado soviético, un individuo que representaba a un Estado que había cometido crímenes tan deplorables como los que él debería juzgar. Y lo cierto es que sólo ayudando a los soviéticos se podía vencer a los nazis, pero quizás no habría que haber cedido a todas las exigencias de Stalin y haber supervisado mejor los acuerdos de posguerra y aumentar las exigencias morales a tan incómodo aliado

¿Lo ves?… ¡Ahora no lo ves!

24 Mar

Y al noveno día regresó”.

Siento mucho haber descuidado tanto tiempo el blog, pero las obligaciones al final de los trimestres se multiplican y, bueno, he abandonado un poco esta tarea.

Hoy en clase os he mandado un análisis y comentario de fotos trucadas en la antigua URSS durante el estalinismo, una tarea bastante meritoria en tiempos en los que el photoshop sólo era ciencia ficción. Os traigo aquí un ramillete de fotos trucadas en las que, generalmente, las víctimas eran los posibles rivales de Stalin. Y recordad la máxima, en este caso de George Orwell:

Quien controla el pasado controla el futuro”

 

¡Tururú! (No está trucada, pero es mi favorita)

¡Tururú! (No está trucada, pero es mi favorita)

Bien, como en toda historia, lo mejor es comenzar por el principio. Retrocedamos al año 1917 en plena revolución.

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En la imagen superior, la original, se puede leer (quien sepa ruso) en el cartel de la tienda: “Relojes, oro y plata”; en la imagen superior, en cambio, la leyenda está más de acuerdo con los principios de la revolución: “Lucha por tus derechos”.

Saltamos al segundo aniversario de la Revolución, 1919.

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¡Tachán! Trotsky desapareció. La segunda foto está realizada a partir de 1925, justo después de la caída en desgracia de Liev Trotsky. Stalin ya estaba en el poder y había que borrar cualquier indicio, huella o recuerdo de la cercanía de su rival con Lenin, sólo Iosiff Stalin podía ser su heredero.

1920, en plena guerra civil y durante el enfrentamiento contra Polonia, Lenin arenga a las tropas y a las masas frente al Teatro Bolshoi de Moscú.

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¡Tatachán,tatachán! Vuelve el hombre invisble: Liev Trotsky, o mejor dicho, desaparece de nuevo en la segunda de las fotos, también retocada después de su caída en desgracia 

1930, un ejemplo más de la paranoia estalinista

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En la imagen superior un transeunte parece indicarle una dirección a Stalin, en la imagen inferior ya no hay nadie cerca de Stalin: ¿quién podría osar indicar ninguna dirección al “gran lider”?

1940

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En las dos versiones Stalin camina junto al canal Moscú-Volga, sin embrgo, en la imagen inferior a Nikolai Yezhov se lo ha tragado la tierra (o el canal, si lo preferís). Las purgas alcanzaban a todos, incluso al que había sido dirigente del NKVD.

 PAra el final ha quedado una imagen histórica que, como diría el gran profeta Chiquito de la Calzada, tiene mas trucos que una película de chinos.

Mayo de 1945, Berlín, los soviéticos han conquistado Berlín y ondean la bandera roja sobre el tejado del Reichstag, ¡de verdad? Veamos:

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Cielo sin humo, apariencia de clam. Un soldado ondea la bandera roja y un oficial ¡ojo!, con dos relojes de pulsera en la muñeca, le ayuda. Eso no estaba bien, según las autoridades soviéticas aun se combatía en Berlín y sus soldados no robaban y además respetaban a la población civil (¡ja! Que se lo pregunten a las alemanas). Así que a trucar se ha dicho: un poco de humo por aquí,  el resultado:

Le drapeau de la victoire

 Pero el humo no era muy dramático y los relojes seguían ahí y la gente se hace preguntas y las respuestas no suelen ser muy positivas para los defensores de Stalin, así que a ennegrecer el humo, a borrar los relojes. Mucho mejor ¿verdad?

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Sin embargo, la verdad siempre sale a la luz y desenmascara al mentiroso cuando menos éste lo espera. Yevgeni Jaldei, el fotógrafo ucraniano que tomó esta emblemática imagen, realizó otras tomas desde diferentes ángulos y, en una de ellas se ve con claridad que no había combates, que la gente andaba tranquila por las calles y que, en realidad, esta foto fue un posado.

Posando para la posteridad

Posando para la posteridad

 Como esta otra de Joe Rosenthal (que no era soviético) también posada:

Las barras y estrellas ondeando sobre Iwo Jima

Las barras y estrellas ondeando sobre Iwo Jima

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